Marketing sensorial: Entre el oído y el tacto

La música siempre ha sido un arma letal para estimular, persuadir, generar emociones y reforzar la imagen de marca. Si en un anuncio quieres transmitir humor y alegría, el cerebro captará la situación mucho antes si escucha risas de fondo. Eso hará que contextualice el propósito del contenido y lo asociará a la emoción que quieres transmitir. Además es mucho más fácil recordar la canción de un anuncio que el propio producto que se está vendiendo.

Por otra parte, en las propias tiendas físicas la música puede influir tanto en el estado de ánimo del comprador que hasta puede incitarlo a comprar más. Pero como todo, en su justa medida y con coherencia. Al igual que el oído, el tacto favorece a la identidad de la marca.

Por ejemplo la experiencia de entrar en una Apple Store es única en el mundo de la electrónica. Y todas las experiencias nacen y giran en torno a la posibilidad de utilizar los productos. Sin embargo, esto no lo hacen todas las marcas, y menos con productos de alta gama como los de Apple.

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