Claves para nutrir el proceso creativo con el pensamiento convergente

Todos los profesionales, comerciantes, grandes y también pequeños empresarios albergan dos tipos de pensamientos. Unos sobre el día a día, la cotidianeidad, y otros que sostienen grandes hazañas y ostentosas ideas, y el pensamiento convergente que analiza estas ideas y las lleva a buen puerto. ¿Qué significa esto en la práctica? Que cuando se piensa de forma divergente se generan una gran cantidad de posibilidades, como navegar con multitud de opciones.

Sin embargo, al final hay que elegir unas cuantas opciones y haciendo esta elección se activa el pensamiento convergente. Esto significa organizar, editar y hacer cosas, aunque conscientemente hay que separar y buscar tiempo para maximizar la capacidad intelectual y alimentar la creatividad. Concentrarse para ser más creativo en el marketing de contenidos, para diferenciarte de tus competidores y ayudarte a conectar con los posibles clientes.

Pero por supuesto es más fácil decirlo que hacerlo. Así que aquí están algunos modos de separar el pensamiento divergente y convergente en el día a día para potenciar la creatividad y la productividad:

  1. Date espacio para explorar. No te dediques únicamente a todas las listas de cosas por hacer, hazte un favor y marca un tiempo para el pensamiento divergente.
  2. Ordena el lugar de trabajo… ¡y mantenlo preparado para la acción!
  3. Planea un tiempo para alejarte del ordenador y generar nuevas ideas, innovar, explorar espacios desconocidos. Y trata de minimizar las distracciones, anotando todo lo que se te ocurra.
  4. Descansa cada 2 horas. Realizar pausas de unos 10-15 minutos te ayudará a airear la mente.
  5. Cuando sea hora de converger, hazlo. Una vez que hayas recogido una gran variedad de ideas, tienes que ponerte a trabajar en una lista de cosas por hacer. Es el momento de ponerse a converger en una tarea concreta.
  6. ¡Haz ejercicio! Sí, como lees… esto ayudará a separar las actividades y tu mente se adaptará con más rapidez a los cambios.
  7. Separa las herramientas. Puedes entrenar tu cerebro para cambiar su modo de pensamiento de uno a otro mediante el uso de diferentes herramientas para uno de ellos, una habilidad muy útil ya que está entrenándose para ser mejor en la separación de ambos.
  8. Consulta a amigos y familiares y crea una pequeña “comunidad crítica” (personas que te ayuden a escribir realizando críticas constructivas).
  9. Anota TODO LO QUE SE TE OCURRA. Ideas, dibujos, dudas, artículos para leer más tarde, etc.
  10. Lee. Sigue a líderes de opinión, de tu propio sector y de otros. En definitiva, de cualquier tema que te resulte interesante. Hazlo justo antes de entrar a trabajar y de irte a la cama.
  11. Que tu vida no se base en escribir. Los hobbies vienen genial para desconectar un poco de la rutina.
  12. Lleva un orden (mediante agenda, calendario, etc.). Puedes separarlo por “temas nuevos”, “en curso”, “pendientes”. Recuerda actualizarlo semanalmente.
  13. Puede que tengas una idea un poco floja pero, ¿y si la unes con una (o más) ideas antiguas?
  14. Prepara la semana cada domingo con todas las tareas: “urgentes”, “importantes o “pueden esperar”. Recuerda marcar las que vayas completando.
  15. Oblígate a escribir sobre temas diferentes a los que estés acostumbrado. Empieza por una vez al mes y, si ves que la cosa va bien, amplía a dos.
  16. Ten cuidado con las distracciones. Incluso con la mejor de las intenciones, esto no suele ser fácil. Ajusta tu entorno para permanecer dentro de un estado de ánimo y maximizarlo.

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